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BARRANQUILLA 2018
La primera vez sin Pedro

Se trataba, en lo espiritual, de una especie de “ángel de la guarda” para la lucha, una de las disciplinas que más gloria ha dado a la nación caribeña.



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domingo, 29 de julio de 2018 05:37 PM



Foto: Roberto Morejón

Por Rudens Tembrás Arcia, enviado especial

Barranquilla.- AUNQUE su larga y fructífera etapa como entrenador jefe de la lucha grecorromana cubana acabó hace más de dos años, el certamen de los XXIIII Juegos Centroamericanos y del Caribe marcará definitivamente el inicio de la era pos Pedro Val.

Es cierto que ya no estaba al mando, que Raúl Trujillo y otros jóvenes entrenadores guiaban al equipo por buen sendero, pero el “genio” existía, seguía cerca, a una llamada, a un recado, a un sms.

Se trataba, en lo espiritual, de una especie de “ángel de la guarda” para una de las disciplinas que más gloria ha dado a la nación caribeña.

Se sabía de su enfermedad desde hace tiempo, y en las últimas semanas ya se esperaba el desenlace fatal. La vida se había extinguido.

Con esa triste certeza concluyó el alistamiento de nuestro elenco para la cita regional, y con la posibilidad de no volver a verlo partieron sus integrantes a la base final de preparación en República Dominicana y a esta sede.

El viernes último se conoció la triste noticia de su fallecimiento y JIT salió a recoger impresiones de quienes fueron sus alumnos, compañeros y amigos…

«Hemos perdido a uno de los más grandes entrenadores que ha tenido el movimiento deportivo cubano, de ahí que le dediquemos todas las medallas de oro acá obtenidas», expresó sereno Filiberto Azcuy, doble monarca olímpico en Atlanta 1996 y Sídney 2000.

«Pedro fue catalogado más de una vez como el mejor entrenador del mundo en esta especialidad, y sus méritos son tantos que no pueden sintetizarse en unos pocos minutos», aseguró en el área de calentamiento del coliseo Chelo del Castro, de la Universidad del Atlántico, sede de la lucha centrocaribeña.  

«Fue mi entrenador prácticamente desde que ingresé al equipo nacional, en los 62 kg, y en apenas tres meses pasé a la división de los 74 kg, que él atendía directamente y en la que logré los grandes resultados de mi carrera», recordó emocionado Filiberto.

«Todas mis preseas olímpicas y mundiales fueron gracias a él, a su esfuerzo, a su dedicación y a todo lo bueno que hizo para que saliéramos adelante. Siempre dio el ejemplo y exigió disciplina», comentó el camagüeyano.

«Estamos preparados para continuar adelante sin su presencia física, somos el país actual campeón olímpico y seguimos formándonos inspirados en sus enseñanzas», concluyó Azcuy.

Ismael Borrero, ganador de los 59 kg en Río de Janeiro 2016, señaló que «su muerte es un hecho difícil para nosotros, Pedro estuvo en casi todas las medallas que hemos tenido. Acá dedicaremos los resultados a su memoria».

Yasmany Lugo, plateado de los 98 kg en la Ciudad Maravillosa, reconoció que «fue una noticia devastadora. Se trata de uno de los grandes entrenadores de la lucha greco en el planeta, para no decir el mejor. Todos sentimos lo sucedido y queremos dedicarle nuestras medallas.  No pudimos estar presente en sus funerales, pero daremos nuestro pésame al regreso».

Al intercambio se sumó luego Raúl Trujillo, sucesor de Val en el puesto de dirección: «Fue padre y entrenador de todos nosotros. Ha sido un golpe duro para la lucha cubana y mundial. Pedro es un paradigma en este deporte. En lo adelante no estará físicamente, pero se mantendrá en cada combate que celebremos, en cada medalla que alcancemos. Esas se las dedicaremos siempre al esfuerzo, al espíritu, a la entrega que dejó para la lucha y para su pueblo», destacó.

También recordó que «su última aparición en grandes eventos ocurrió en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Eso quedará para la historia, su imagen caminando pausadamente, atento a todas las cosas.  Y la victoria de Mijaín López».

«El compromiso con él será siempre ganar, y dedicar las victorias a nuestro pueblo», sentenció Trujillo.

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