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BARRANQUILLA 2018
El lago de los encantos

Su escenario aporta un valor singular al certamen de remo de los Juegos Centroamericanos.



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sábado, 21 de julio de 2018 08:45 PM



Foto: Calixto N. Llanes

Por Roberto Ramírez, enviado especial

Calima.- EN REALIDAD es de los mayores embalses de América, pero todos le conocen como lago Calima, y asigna un toque especial a la belleza de un entorno que justifica su bien ganada fama como destino turístico.

El reservorio fue inaugurado en 1966, con 13 kilómetros de largo por 1,5 kilómetros de ancho, una superficie inundada de 1934 hectáreas y capacidad para acoger 581 millones de metros cúbicos de agua.

Es parte del proyecto hidroeléctrico de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, pero más allá de ese importante rol terminó por sumarse como pieza imprescindible a los “imanes” de una región repleta de estos.

Reinar en un área donde baten los terceros vientos más rápidos del mundo y los primeros de Colombia propicia que reciba la constante actividad de deportes náuticos, sin que importe el fresco vinculado a temperaturas medias de 19 grados Celsius.

Se considera escenario de ensueño para el kitesurfing y las velas, por solo citar dos ejemplos, y está rodeado de montañas en cuyos picos permanece la bruma, que “ataca” varias veces al día con la intención de apoderarse de todo.

Es una neblina espesa, conocida como El Brujo. Aparece con fuerza peculiar en las tardes, procedente del cañón del río Bravo, espesa y constituye un encanto digno de ser admirado, aunque no pocas leyendas también le asignan capítulos de muerte.

Un ferry permite al visitante acercarse mejor a las maravillas de este paisaje, en medio del cual se alzan casas campestres y una infraestructura hotelera salpicada por la diversidad de restaurantes de sugerente gastronomía.

«Antes de la construcción de la represa, nuestra economía era meramente agrícola. Las obras fueron un paso gigante hacia la modernización del pueblo», ha dicho el historiador John Henry Llorente sobre este “sello” del municipio del mismo nombre, situado a dos horas de la ciudad de Cali.

El que fuera asiento de una de las culturas indígenas más antiguas de América (la calima) acapara por estos días más miradas que de costumbre en su condición de subsede de los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe.

En su afamado lago se hacen realidad los lauros disputados por los remeros, como sucederá después con los canoístas, al tiempo que todos se llevan el premio adicional de una visita para recordar.

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